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Madre hay más de una

Hola, hoy, dos días después del día de la madre (el primer domingo de mayo, para los rezagados), os voy a hablar de las madres, porque hay más madres que tipos de legumbres, y por suerte o por desgracia me he topado con todas ellas. Más pronto o más tarde te las encontrarás, luego no digas que no te he avisado. Es más, igual te das cuenta que eres más de una de ellas, y eso sí que es para llorar. Que no, que eres una madre molona. Porque ahora es lo que se lleva, ser una madre guay, que se queja de todo y… espera, que empiezo la lista:

  • La madre molona: es una tía guay, moderna, rica, por supuesto, que viste a sus churumbeles monísimos siempre, la miras y piensas, ¿por qué yo no? La conoces, y lo sabes.
  • La madre influenzer, sí, con zeta. Esa que tiene el instagram a petar, que tiene unos niños que a veces son estupendos y a veces no, pero que te lo casca igual. Convierte en oro todo lo que toca, que para eso es una influenzer. Que si los pañales del lidl, que si le envías una camiseta y se la pone y lo petas. Es así. La conoces, y lo sabes.
  • La mamá oso: Ella puede con todo, porque es una osa. Y punto. Y sus hijos son pequeños oseznos más o menos perfectos que corren libremente hasta que ella los llama. O los gruñe, no sabría decir. Imagínatela, grande, alta, cubierta de pelo suave. La conoces, y lo sabes.
  • La madreabuela: Le dejarías a tus hijos con los ojos cerrados en cualquier momento, porque es la típica madre que no sabes si es madre o abuelita. Lo tiene todo undercontrol, cocina bien, cuida bien, educa bien, y no te da la vara. Eso sí, no le hables del cartel del Primavera ni te la lleves de fiestuqui… La conoces, y lo sabes. Y no es tu abuela!
  • La malamadre: Ahora está de moda decir que lo haces mal todo, pero eso es guay. No sé cocinar, soy una mala madre. Le doy un potito para cenar en vez de verdura cocida, soy una malamadre. Me voy de fiesta con mis amigas, soy una malamadre. Está de moda. Todas somos malamadres, pero hay algunas que fardan más de ello que otras. La conoces, y lo sabes.
  • La buenamadre: Lo contrario que la anterior.
  • La transformer: Antes era una tía guay, podías hablar con ella de casi cualquier cosa (a ver, no hace falta hablar de la reproducción de los hipocampos) y de repente parió y ya solo le interesan las marcas de leche, los libros de maternidad, la ropa de niños… uf es que me canso solo de escribirlo. La conocías, y lo sabes, pero ya no es tu amiga.
  • La insoportable: Tuve la desgracia de ver un prototipo el día que fui de visita a una escuela, la típica madre que preguntaba estupideces, que si hasta qué edad los niños hacen la siesta en P3, que si cuánto tiempo hay para hacer la adaptación… cosas más que evidentes en el mundo normal. Es la típica madre que te cae mal na-más-verla. La conoces, y lo sabes.
  • Tu madre: No lo quieres reconocer, pero cuando le limpias a tu hijo la cara con el dedo con tu saliva es que te has convertido en ella, tu madre.

 

Hay más, pero una tiene sus limitaciones digitales. Solo os diré una cosa, tres posts tengo en borradores desde hace 6 meses. Eso sí que es una madre puesta al día. Prometo ponerme más, queridas 3 lectoras mías. 🙂

 

Feliz martes traicionero.

 

 

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