Evoluncionante·Mis listas

Yo antes…

Hola, hoy os voy a hablar de la vida cómo te cambia cuando te conviertes en madre. Y a esta reflexión he llegado mientras me lavaba los dientes y en el lavamanos había un patito de goma azul. Ahí, mirándome, el tío. Como diciendo, tú antes aquí igual tenías rimmel, o algodón, o contorno de ojos… y ahora tienes me tienes a mi, el patito de los cojones. Y así es como se me ocurrió este post, dedicado a todas las cosas que me han cambiado la vida de madremística.  Estas son las cosas que han cambiado:

  • Siempre vas cargada. Hagas lo que hagas, SIEMPRE pero SIEMPRE de SIEMPRISMO, vas más cargada. No lo entiendo. Incluso cuando el bebemío está en la guarde.
  • Ahora llegas tarde. Yo soy de esas personas muy puntuales que les da mucha rabia esperar al tardón o tardona de turno. Y os garantizo que mis amigas son la fiesta de la tardanza… no daré nombres, pero he llegado a esperar mucho en mi vida. Pues nada, ahora me resulta imposible llegar a la hora. Ya son 15 meses de madrecismo y aún no le he pillado el ritmo. Ya no hablemos de ir a trabajar, nunca llego a las 8 porque mi querido bebemío se levanta a la misma hora que yo! 🙁
  • Ya no sales en las fotos, solo salen ellos, los bebetuyos.
  • Tu bolso ya no es tan guay como el de Rossy de Palma, ahora siempre hay algún objeto de madre (pañuelo, juguete…)
  • Te acuerdas de aquellos sitios en los que te sientas, pones las manos en una toalla, te liman las uñas, te las pintan y, si me apuras, te hacen un masaje? Yo tampoco 🙁
  • No serías de las que iba a la peluquería mensualmente, verdad? JAJAJAJAJAJAJAJAJA
  • Tienes los ñoños (dedos de los pies, para los que no tienen una madre canaria) destrozados de pisar-tropezar-rozar objetos de madera u otros materiales (cartón, plástico…). Por ejemplo: bloques de construcción. Sigue la lista si quieres…
  • Tu casa ya no es tu casa, es SU casa. Sus cosas están por todas partes. Mi salón ya no es un salón, es el sitio donde a ratos nos sentamos en el sofá y comemos, pero principalmente donde el bebemío juega y tiene su «rincón de jugar». Nótese el eufemismo de «rincón».
  • Antes te bañabas.
  • Antes te sabías todos los locales de moda de tu ciudad. Vale, todos no, pero algunos sí.
  • Ya no dices tacos. Esta mola eh! 🙂

 

Y pese a todo ello soy feliz como una perdiz!

Cuéntame, a ti ¿cómo te ha cambiado la vida diaria?

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