vacaciones

Ver-ano

Hola, hoy os voy a hablar de mi verano. Porque sí, estoy viva. Después de pasar dos meses y medio en el pueblo, es decir, casi todo el verano, y aunque allí hay fibra óptica, no he tenido tiempo libre para divagar sobre ésta, mi maternidad… y ahora vuelvo. Total, que hoy os voy a hablar del verano, osea ver-el-ano, que al bebemío se lo he visto mucho. Aquí en el pueblo del viento hay varias cosas que se pueden hacer: playa, comer, beber, terracear, playa, y ya. Y sobre eso os queía yo hablar, sobre todo de la playa, que ya no es lo que era. Y cuando digo «lo que era» me refiero a esa playa a la que bajabas en 5 minutos, en un bikini de temporada, con una toalla, las llaves de casa y, a lo sumo, un minimonedero con 10 pavos para ir al chiringuito. Vamos, lo que sigue llevando el padremío a la playa. Pero yo ya no. Nunca más no (o es que ya no veo la luz al final del túnel). Así que ahí van mis pequeñas observaciones sobre ese lugar antes llamado «la playa» y lo que comporta:

  • Llevarás muchas cosas a la playa y no usarás ni la mitad.
  • Como te dejes una de esas cosas que no vas a usar, ese día pillas, porque la necesitarás. Murphy style!
  • La sombrilla, tu nueva amiga.
  • Lleva los cubos en una bolsa de rejilla, ya lo entenderás.
  • Sí, ahora llevas cubos a la playa. Y rastrillos. Y otros aparatos de plástico.
  • Ves en coche, ya lo entenderás también (ahora que no se me tiren encima las madremías verdes, que el tema es que llevas tantas mierdas que andando no puedes con tu arrrma, la solución ya sé que no es el coche sino más bien llevar menos cosas…)
  • Lleva comida. En serio, llévala. Y bebida. Con alcohol si puede ser. Porque tú crees que irás al chiringuito a por una caña, jajajajajaja.
  • Cómprate una bolsa isotérmica, para lo de antes, la comida y la bebida. Porque hay que beber para aguantar el tirón.
  • Los niños de cagan en la playa, es un hecho. Que se mean ya lo sabías, ¿no?
  • Todo lo que entra por la boca, ya sabes por dónde sale. Sí, los niños comen arena. Ahí lo dejo.
  • Nunca conseguirás quitarle toda la arena a tu bebé. N-U-N-C-A.
  • Los creadores de las cremas solares son los hijos del mal. A ver para cuándo una que no se ponga con espátula.
  • Por cierto, espero que la crema solar se pueda comer…
  • ¿Te acuerdas de tus bikinis molones? Se me escapan las lágrimas al pensarlo…

Y además de la playa, el verano son terracitas. He descubierto, bueno, ya lo sabía, así que en realidad es una confirmación, que soy una madre laxa, como los codos y las rodillas, vamos, que no soy para nada estricta. Hay gente, a la que respeto y admiro profundamente, que SIEMPRE sin excepción baña a sus hijos a la misma hora, les da de cenar a la misma hora y los mete a dormir a la misma hora con éxito, yo no formo parte de ese club. Sobre todo por los conceptos «meter a dormir» y «éxito». El bebemío ha cenado en terrazas, ha dormido en el carro y en la mochila a horas intempestivas, se ha bañado o no diariamente, y es feliz como un anís. Así que eso, que soy la madremía laxa, que cada uno hace lo que puede, o lo que quiere, y yo puedo y quiero vivir feliz con el bebemío, y eso pasa por vivir relajados y tranquilos, y si hoy se cena papilla en un chiringuito pues bendito día. No veas cómo echo de menos esas cenas en los chiringuitos…

Otro apunte que os quiero hacer sobre mi veranísimo en el pueblo es que la mitad de él lo he pasado sola con el bebemío, quicir sola, sin el padremío entre semana, porque alguno de los dos tenía que ir a levantar el país (no voy a concretar qué país que no quiero sllensibilidades nacionalistas, que no está el horno para bolletes). Total, que quiero reafirmar mi solidaridad con las madres solteras, o mujeres solas con bebés o niños por motivos diversos, porque he comprovado que es muy duro estar tú sola con tu bebé CADA DÍA. Que una piensa que no es tan difícil porque todas estamos solas durante nuestra baja de 16 semanas pero cuando llevas tres semanas tú solita con tu bebito, sin dormir bien, sin ayuda de tus padres (vale, en mi caso no tengo padres, pero tengo a mi sista, que es como mi madre pero con el pelo rizado), 100% madre, pues es duro. Así que un hurra por esas mujeres que se aventuran en la maternidad solas, a sus pies, señoras. A mi se me salían los ojos de las cuencas los viernes cuando aparecía el padremío, parecía que llegaba el mesías…

En fin, ahora que ya es otoño aquí en mi coño (es una frase soez pero me gusta mucho, porque ilustra la realidad del cambio de estación) pienso que pese a esos momentos de arena, ese carro cargado de mierdas que no usaba, esa sed que pasaba en la playa, esa arena en el coche, esas horas de maternidad sola… volvería ahora mismo con los ojos cerrados al, digamos, 4 de agosto.

Y eso es todo por hoy, vuelvo esta semana con mis reflexiones sobre mi nueva amiga: LA GUARDERÍA, y sus acólitos (bronquitis, sueño y otros menesteres).

Besos, la madremía que ha vuelto a la vida laboral.

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