Evoluncionante

182 días… y 500 noches!

Hola, hoy os voy a hablar de mis 182 días. O lo que es lo mismo, 26 semanas, o para entendernos mejor, 6 meses, medio añito. Ese es el tiempo que llevo siendo madre. Porque los anteriores 9 meses no cuentan como madre sino como PREmadre, que tampoco está mal, pero no es lo mismo. Digo esto porque hace poco tuve una revelación, estúpida y molesta, pero revelación al fin y al cabo. Y es que me di cuenta que la mayoría de cosas que pensaba sobre la maternidad antes de ser madre… pues como que las pienso diferentes ahora que soy madre. Y no veas la rabia que me da. Sabes aquella frase de «cuando tengas hijos lo entenderás» o «no lo entiendes porque no eres madre». Pues en muchos aspectos me ha pasado, en mi misma, que antes de tener al bebemío pensaba que tenía la verdad absoluta y ahora me he dado cuenta que he cambiado de opinión y la única cosa que ha cambiado entre ambas opiniones es que he tenido un bebé. No sé si me explico. En serio, y me jode. Me jode porque me molestaba mucho que me dijeran la frasecita de turno las madres, pero es que, coño, tenían razón. Y lo peor es que no le puedo decir a mi madre que tenía razón, porque ya no está.

Y la verdad es que me parece inverosímil que ya haga 6 meses que tenga un bebé tan maravilloso y agradecido, porque os juro que el día que di a luz pensé que me iba a morir y lo dejaría huérfano y en manos del padremío, y que me perdería todas las maravillas de su vida. Y no es broma.

Y después de esta intro tan catártica, voy a lo que iba con los 6 meses. Así estoy, con un churumbelete de seis mesazos que me mata de amor día tras día. Así como resumen, y después de la revisión de los 2 meses y medio que hice, puedo afirmar que:

  • Adoro al bebemío. Repite con fuerza. Adoro al bebemío. Y cada minuto que pasa lo adoro más, al jodío. Si alguna vez me has oído decir que lo tiraría por la ventana, era broma. Juraíto.
  • La cama ya no tiene espinas! Hurra! La cama es un lugar apacible en el que se duerme y se está. #Oleyo.
  • La hamaca ya no tiene espinas todos los días, solo aquellos en los que realmente necesito que el bebemío se quede quieto en ella. Cuando no lo necesito con urgencia, las espinas se esconden. Son muy listas.
  • El carro ya no tiene tantas espinas, a ver, tiene, pero pocas, porque ahora ya no vamos en el #cucomalo sino que vamos en la #sillabuenrolleraporlaqueseveelmundo. Aún así, si necesitas que esté tranquilo en el carro, ese día le salen espinas. Es una verdad verdadera.
  • El bebemío levanta las cejas. Hace mucho tiempo que lo hace, pero como no lo había comentado, pues ahí lo dejo. Me entendéis cuando digo que las levanta, ¿no? Quicir que las levanta de fuera adentro, rollo Spock. Bueno, yo no lo puedo hacer así que claramente lo ha heredado del padremío, que sí lo hace y me vacila con ello.
  • Al bebemío le gustan las frutas, y mucho.
  • Al bebemío le restriñen las frutas, y mucho.
  • Ante la duda, mejor ciruela que mazana, para evitar el punto anterior.
  • El bebemío ha aprendido a gritar. O podría decir perfectamente a desgañitarse. A veces no noto la diferencia porque tengo los tímpanos perforados de tanta agudez. Igual me sale tenor como Pavarotti. Le puse muchas veces mientras estaba en la barriga el aria «Nessum dorma» de Turandot, igual es eso.
  • A la gente le sigue gustando opinar sobre mi, mi bebemío, la ropa que le pongo, la que me pongo yo, mi peso, su peso, mi volumen, su volumen, el tono de su voz, las horas que duerme, lo que come, la educación que le doy… ¿sigo?
  • Hay niños que duermen más de 4 horas seguidas a los 9 meses. O eso dicen sus madres.
  • Al bebemío sigue gustándole dormir muy poco, no como a esos niños que sus madres dicen que duermen más de 4 horas seguidas. Él es más de «Nessum dorma». Estoy pagando mis vaciles operísticos de preñada, lo veis ¿no?
  • Creo que soy una malamadre en toda regla, cada día lo tengo más claro. El padremío tampoco se libra eh!
  • Al bebemío le gusta la rutina más que a un Renton su chute (sí, soy muy fan de Ewan Mc Gregor, es el top de mi lista de «sialgundiasemeponeatiromelotiro», y si va vestido de ObiWanKenobi, más). Por dónde iba, que no me centro, ah!, sí, que si nos salimos del plan, lo pagamos. Adivina cómo… con horas de sueño, por supuesto.
  • Aún no puedo creer que el bebemío pesara dos kilitos al nacer y tuviera pellejos en el culo. Ahora ya está llegando a los 8, y no es el más obeso que conozco, y los pellejos han dado paso a los michelines.
  • Me gusta la palabra «saxonets». Suena guay. Siempre que hables de un bebé. Si alguien la usa para definir mis brazos o mis piernas, o mi zona abdominal, ya no me gusta tanto. Es más, se rifaría una ostia.
  • Hoy me han preguntado cómo se llama mi hija.
  • En menos de 10 minutos de diferencia me han dicho que el bebemío (que es niño, por si queda alguna duda) se parece totalmente a mí, y totalmente al padremío.
  • Al bebemío no le gusta estar solo. ¿Les pasará a todos?
  • La gente -vale, las abuelas- me paran por la calle para decirme que el bebemío es precioso. Ya lo sé, esto es una fardada, pero es que es verdad, me paran. Y lo quieren tocar, y yo les hago la cobra con el bebé. Me he convertido en una profesional de la cobra para que no lo toquen. Doy clases para aprender la postura, y además de forma altruista, que no se diga.
  • Antes de probarlo, ya creo que lo del baby lead weaning o como coño se escriba es una soberana gilipollez. Ahora tiradme todas las piedras que queráis. Arriba la Babycook!
  • El otro día en una charla, porque sí, ahora voy a «charlas» para madres (iré al infierno de cabeza), me dijeron que cuando el bebemío se toque el cimbrelico tengo que dejarle que lo haga a gusto, que es un placer y los placeres hay que disfrutarlos. #oletu
  • También aprendí que hay que empoderar al clítoris. No acabo de saber cómo, yo por siaca cada día le digo algo bonito (#quienhavenidoaverteatimipequeñoclitoris y cosas así).
  • El bebemío responde de manera excepcional a unos mantras que cantamos en yoga, os paso la web (www.yogamamasybebes.com) para que lo deis todo cantando, como nosotros: el mítico «Rompo un huevo» y el «Sóc valent». Si quieres saber de qué hablo, apúntate a yoga con bebés en La MamaVaca con UMA. Éxito asegurado.
  • Tenemos otro mantra que funciona para ir a dormir, es simple como el mecanismo de un chupete. Lo inventé cuando le daba los masajes infantiles (sí, también he hecho un curso de masaje infantil y reflexología podal en bebés). Cada parte del masaje tenía una canción, inventada por una servidora, por supuesto, y me di cuenta que cuando le hacía el masaje en la barriga y le cantaba, se quedaba en silencio, inmóvil y con cara de gustera. El mantra reza «El Sol y la Luna se quieren encontrar, pero nunca se encuentran ni se encontrarán». Simple simple eh! Pues LO-FLI-PA. Básicamente lo que narro es el gesto que hacemos con la mano, que una traza un círculo como el sol y la otra solo traza un trozo del círculo, que equivaldría a la órbita de la Luna, y los dedos no se tocan, de ahí el «ni se encuentran ni se encontrarán».

En fin, gilipolleces diversas que hago desde hace 182 días para conseguir que mi niño duerma más de 4 horas y yo le pueda fardar a las desgraciadas cuyos hijos no duermen. Esto no lo digo yo, lo dice la malamadre que llevo dentro. ¿Y vosotras?

La lista de cosas que me pasan y que he aprendido en estos 6 mesazos es eterna, pero tengo sueño y no doy para más. Prometo un post la semana que viene con nuevas ideas…

Buenas  noches, buena suerte y me voy al sobre.

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