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Dos meses y medio

Hola, hoy os voy a hablar de mis dos meses y medio como madre superiora, ama de todo y vaca lechera. El resumen es q cada día es igual, el día de la marmota, y a la vez es diferente, porque los niños son más raros que un perro verde. Así como destacados, tengo estos hitos:

  • La cama de espinas: Al bebemío no le gusta dormir en el moisés (cuna pequeña) porque le salen espinas y se le clavan en la espalda. Así de simple. Suerte que me la habían dejado y no la compré. Número de noches que el bebemío ha dormido en la minicuna: cero patatero. Número de siestas: 10 (en 10 semanas… haz números!)
  • La hamaca de espinas: Al bebemío no le gusta estar en la hamaca. Y punto. Pero yo, la madremía, soy muy perseverante y tengo kilos y kilos de paciencia (mamá, si me pudieras ver alucinarías), así que ya hemos conseguido «estar» en la hamaca. Quicir, pasar el rato mientras su madre se alimenta, se viste, se asea, hace sus necesidades (pipi y caca, cualquier otra cosa, como depilarse, maquillarse, hacerse una mascarilla, etc. no son necesidades, a su entender), y día sí día no, pegarse siestacas. Pero sin abusar, eh!
  • El carro de espinas: Hay días, no siempre, que cuando la fina piel del bebemío roza el carro, el de la compra no, el de bebés, pues salen unas espinas que se clavan y hacen mucho daño y por eso el bebemío tiende a llorar desconsoladamente. No siempre, pero ahí están, las jodidas espinas, al acecho para salir. Hoy, por ejemplo, han salido durante una hora mientras paseábamos por el barrio de Gràcia.
  • El biberón drogata: Es un hecho, los biberones del bebemío son droga, y cuando se acaban hay que llorar desconsoladamente con el mono. Porque respirar para tirarse un eructo es de débiles.
  • El pechete adictivo: Si hay una droga en este mundo es el pechete. Ni la heroína, ni la cocaína, ni el LSD. Así que si el pechete es la droga, la madremía es la camella 🐫 del bebemío. Es así, reparto droja 😂. Y no hay nada que el pechete no arregle. Este es el resumen de mi día a día: que le salen espinas al carro, pechete; que le salen espinas a la hamaca, pechete; que le salen espinas a la cuna, pechete, que se acaba el biberón drogata, pechete… y así tolrato!
  • La cama de la paz: Los indios americanos se fumaban la pipa de la paz y el bebemío duerme en la cama de los padresmíos, que es la paz. Alli no hay espinas, hay una máquina que las tritura y siempre está blandita (como los bracitos). Verdad verdadera.

Y hasta aquí por hoy que el bebemío se despierta y tenemos que ir a yoga Ootro día os cuento mis actividades extramadreras.

Beso,

La madremía

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