Cuerpomío

Comiendo en el Khalassar

Hola, hoy os voy a hablar de las comidas, las que me sientan bien y las que me sientan mal. Más bien las que me sientan mal y hacen que pase de ser una mujer normal a una madre de dragones en toda regla, con mi fuego por la boca, aka, los superardores.

Desde que estoy embarazada que cuido mi alimentación con medida, principalmente porque mi ginecóloga con toda la gracia del mundo me dijo que yo no era ni Barbie ni joven, así que a cuidarse.

Eso quiere decir que como verdurita hervida, carne y pescado a la plancha, algún día arroz, algún día legumbres (cuando me las hace la suegramía), nada de fritos (o muy excepcionalmente), nada de bebidas azucaradas (aunque acabo de descubrir que el Bitter Kas tiene algo de azúcar), nada de azúcar en general, y por supuesto, nada de embutidos por la toxoplasmosis, nada de alimentos crudos… pero eso viene de serie con el embarazo. Total, que tanto cuidado ha provocado que haya adelgazado, me remito a lo de que no soy Barbie. Que estando de 6 meses y medio pesaba solo un kilo más que antes de quedarme embarazada. Eso está guays. Ah, y la sal tampoco la veo mucho, porque estaba hipertensa, digo estaba porque ahora estoy a 9-6 y la sal ha vuelto a mi vida.

Total, que tanta mesura en la alimentación ha provocado que el día que me como algo que se sale de esos parámetros, flipo en colores, concretamente en color amarillo fuego porque los ardores son de campeonato. Comes fritos, ardores; comes pizza, ardores; comes dulces, ardores. Así es mi vida. Pues el lunes pasado, 10 de octubre (fecha que no voy a olvidar) me dio antojo de pizza. A ver, que yo no me privo de nada y si me apetece una pizza me la como, pero eso no sucede ni mucho menos cada semana. Total, que le pedí al padremío que pidiera pizza a las 8 de la tarde, para que pasaran muchas horas antes de irme a dormir con la pizza en el buche. Cuán gran error. Creo que he pasado la peor noche del embarazo. A las 12 en la cama, a la 1 con ardores despierta, y a las 2, a las 3, a las 4, a las 5, a las 6 y a las 7 sonó el despertador. Un infierno. Que digo yo que es como prepararse para la llegada del bebé en que tus noches son infiernos de insomnio, pero claro, cuando un bebé llora por lo menos te levantas a hacer algo, dar de mamar, calmar, llorar lágrimas de sangre, golpearte con algun mueble… pero cuando tienes ardores te despiertas y ¿qué? ¿te aguantas? ¿bailas la conga? ¿despiertas al padremío? ¿te tomas un antiácido? Vale, te tomas un antiácido maravilloso, pero a la hora, cuando te vuelves a despertar, ¿qué? está claro que otro antiácido no… Es terrible. En serio, la peor noche de mi vida. Total, que entre ardores, malas posturas y que me meo, un festival nocturno.

Así que en resumen, estoy en modo dieta de azúcar (creppes de nutella incluidas), fritos, pizza y cosas malas que provocan ardores. Y tengo un nuevo best friend foreva (BFF), se llama Alquen y me lo ha recomendado la muyamigamía Marga. Hand of saint. Nada más que decir. A tus pies, mai frenda.

¿A vosotras también os ha pasado? Y encima la gente me dice que como tengo ardores el bebé mío tendrá pelo. ¡Ojalá! Me encantaría que fuera un melenas, como el niño ese de 9 meses que tienen un melenón que más de una quisiera… En fin, no pido nada que dado mi historial de peticiones (os recuerdo que estaba convencida que el bebemío sería una dragona y ha resultado un dragoncete) no acierto ni patrás. Yo pienso que será un morenazo con melenas y me saldrá un pelirrojo calvo. Ya lo veo 🙂

Ale, feliz día de no trabajar.

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