Agravios

Asientos reservados

Hola, hoy os voy a hablar de uno de mis nuevos amigos desde hace unos 5 meses: el autobús. Iba a decir el transporte público pero en verdad prácticamente uso el bus a diario, el metro ni lo piso y los Ferrocarrils de la Generalitat solo un par de veces a la semana. Así que sí, mi nuevo peor amigo es el bus, que nos lleva diariamente al bebemío y a mi al trabajomío. No hace falta que repita lo que echo de menos a mimoto, ¿no?

Total, que de mis apasionantes viajes en bus puedo destacar dos cosas, las ganas de vomitar que me dan cada vez que me subo, que creo que es digno de estudio, porque hay diversos conductores y el tráfico nunca es el mismo, pero las arcadas están ahí; y la segunda cosa a analizar son los asientos reservados. La gente es literalmente para darle de comer a parte en esta ciudad-comunidad-país…

Si tú ves esto:

¿Qué significa? Pues que a no ser que seas un anciano, lleves un niño en brazos, lleves muletas o estés embarazado, no puedes sentarte… O yo soy muy tonta o yo soy mu lista. Ahora no caigo. Igual es que los iconos no son suficientemente claros.

A través de la observación duante los últimos 5 meses de amor-odio con el bus he desarrollado una lista de personajes que se sientan en los asientos reservados y que no te dejan sentar aunque sean para ti, para mi en este caso. La llamaremos, «El arte del disimulo»:

  • Móvil-man: Mira el móvil compulsivamente, no levanta la mirada ni que suene una alarma, no vaya a ser que su mirada se cruce con la tuya y tenga que levantarse…
  • El enano dormilón: Ese que duerme, o hace que duerme, nunca lo sabremos, pero antes muerto que mirarte.
  • El Cervantes: El lector, que estás por preguntarle de qué va el libro porque está ensimismado en la lectura…
  • El Pensador de Rodin: Aquel que mira por la ventana y piensa, y suspira, y piensa, que ni que estuviera lloviendo y las goticas mojaran el bus, o ni que pasáramos por delante de la Sagrada Familia, que no, que en la calle Balmes no hay nada pa ver…
  • El pelador: Vamos, el que se la pela. Ese es el mejor, porque te mira, con desprecio, como diciendo, ni de coña voy a mover mi culo de aquí, pedazo de gorda. El embarazo es tu problema, no el mío.
  • El despistao: El que tres paradas después te dice «ay perdona no te había visto». A ver, que yo ocupo bastante espacio, a mi no me engañáis.
  • La vieja: un clásico, es vieja, pero no lo suficiente como para pillarse un asiento…

Seguro que me dejo alguno…

Y ahora viene el acertijo, si los 4 asientos reservados están ocupados por una embarazada, un anciano con bastón, una mujer con un niño y un joven con muletas… ¿quién se levanta cuando entre la típica abuela con el pie escayolado? Ni lo dudéis, la embarazada. Por lo menos en mi caso. Otro día os cuento las aventuras y desventuras que tengo con el mundo viejuno en el bus, que cada día es una fieshta. El bebemío me saldrá agriado de las miradas que les echo.

Y a ti ¿te ha pasado en el bus? ¿en el metro? va, que hoy estoy guerrera, contadme!

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