Cuerpomío

Añoranzas madremísticas

Hola, hoy os voy a hablar de las cosas que echo de menos desde que me enteré de que estoy embarazada, que estamos ya de seis mesecicos y la cosa pesa. Supongo que a todas las madremías les pasa, a cada cual lo suyo. Ahí os las dejo:

  • Vacíar la vejiga entera al ir a mear: aquella sensación de gustera cuando sabes que has vaciado, que estarás más de dos horas sin volverte a mear. Ya casi ni me acuerdo…
  • Comerme un bocata de fuet. Ni de jamón, ni de lomo adobado, no no, de fuet. Con su correspondiente tomate untado… Vale, se me está haciendo la boca agua chirri.
  • Tumbarme en la playa: y tú dirás, no te tumbas porque no quieres… Error! No me tumbo porque no me puedo levantar, y el padremío lleva dos meses con la rodillasuya rota así que tampoco se sienta en la toalla. Podría hacer la croqueta y levantarme, pero aún me queda algo de dignidad. Y sí, parecemos una fiesta de tullis en la playa, él cojo y yo ballena. Deberíamos cobrar por el espectáculo de vernos entrar y salir del mar.
  • Hacer el espagat. Vale, no, no es eso, con doblarme lo suficiente como para atarme los cordones de las NB de moderna tengo suficiente…
  • El alcohol, TODO. Pa comer, pa la tarde, pa cenar, en el chiringuito, en la mesa, en casa de los suegros, en el resraurante, en el bar, en la terraza de los pintxos… No hace falta decir nada más ¿no?
  • Comer fritos sin pagarlo por la noche: Antes podía cenar unos chipirones fritos y me iba a dormir tan a gustito, ahora como a las 2 de la mañana me despierto en modo khalessi, que echo fuego por la laringe. Consecuencia, adiós fritos. Y no, no estoy como una sílfide. Si lo hubiera hecho antes sería la Kate Moss de Sant Gervasi.
  • El ombligo. De acuerdo, no es una parte del cuerpo que digas, ay, cómo lo echo de menos, pero es que se me hace muy raro no tener. Es como si, no sé, de repente, te desaparecen las uñas de los pies, o los codos, o los contrarodillos (lo que está detrás de la rodilla, ya me entendéis), que son cosas que no piensas que están ahí, pero existen…
  • Volar con mimoto: esta es mi añoranza top. Por encima de todo lo demás. Bajar la calle Balmes como un rayo por la noche, sentir el viento en el cascoporro, llegar puntual a los sitios y sin ganas de vomitar (otro día os cuento mis experiencias en el bus), ir a cualquier sitio a cualquier hora… Se me caen las lágrimas y todo.
No es mi moto, pero es casi tan molona como ella. (Foto: Patrones Amigurumi)
No es mi moto, pero es casi tan molona como ella. (Foto: Patrones Amigurumi)

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